Esta tarde, sin verlo venir, me he llevado la PRIMERA SORPRESA cuando he visto una llamada entrante con la siguiente foto y el nombre del “novio de mi marido” (recordemos, el albañil que con mucho amor nos está haciendo la reforma):

Le he puesto esta foto de avatar, por entretenerme.
- Señora, estoy en la puerta de su casa. Me dijo su marido que viniera a ver sus máquinas de aire acondicionado para ir preparando la instalación en la casa nueva.
Dejar de trabajar, llamar al Padre Gremlin para darle dos voces y coger el coche para presentarme en la puerta de casa ha sido todo uno. ¿Desde cuándo una mujer tiene que subirse al tejado para enseñar máquinas de aire acondicionado a nadie? Y sobre todo: ¿cómo coño se sube al tejado de mi edificio?
En la calle me esperaba el novio de mi marido, pito en boca y acompañado de un armario empotrado de dos por dos con cara de rumano.
La SEGUNDA SORPRESA ha llegado ante la escalera del tejado, donde resulta que “por seguridad” habían instalado una puerta metálica con una cerradura “de triángulo”.
- ¿Y ahora con qué abrimos esto? -dijo el armario- ¿No tendrá usted una llave triángulo en casa?
- Pues mire, no, llaves allen tengo para montar un puesto, pero de triángulo ninguna. En cualquier caso… esto no mide más de un metro veinte… si quiere subo una escalera y lo saltamos (esto último no sé muy bien por qué lo he dicho, me han mirado como si estuviera loca).
Ante el panorama, hemos bajado a mi casa en busca de la caja de herramientas, entendiendo por “nuestra caja de herramientas” estos estuches naranjas de Ikea a 6,99€.

La TERCERA SORPRESA ha sido al entrar en casa. El Gremlin y La Tamagochi han salido corriendo “supuestamente a mi encuentro” pero me han hecho una finta para lanzarse a los brazos del novio de mi marido. No lo habían visto en su vida. O eso pensaba yo, porque lo acontecido me ha dado que pensar. Los dos niños abrazados a él, y él con las rodillas en tierra feliz, acariciando sus rizos, y mirándome con condescendencia como diciendo: “no te preocupes, en el fondo a ti te quieren más”.
Lágrimas desconsoladas del Gremlin cuando nos hemos ido con la “caja de herramientas” (y la escalera, por mantener mi palabra). El eficiente del novio de mi marido ha conseguido abrir la puerta con un destornillador y hemos subido la escalerita final para encontrarnos con la CUARTA SORPRESA: la llave del portal que según me aseguró mi marido “es la misma que la de la azotea, no te preocupes”, ha resultado NO SER LA LLAVE DE LA AZOTEA
Llegados a este punto yo ya he empezado a sentirme bastante gilipollas.
- Mire a ver si puede abrir usted… que igual tiene más maña (le he dicho a sabiendas de que la llave no abría ni de coña, mientras con la otra mano sacaba el móvil para llamar a mi marido).
- Padregremlin, “la llave maestra” no es tal, y tu novio y yo estamos empezando a ponernos un poco nerviosos. ¿Tienes a mano el número del presidente de la comunidad?
- Cariño, ahora mismo no puedo atenderte porque llevo puestos los calzoncillos rojos y la capa de superman y estoy salvando al mundo. Pero en cuanto termine y me aplauda toda la sala de cine, me pongo las gafas de pasta y te llamo.
A todo esto, la escena transcurría en la intimidad de lo alto de una escalera, donde el novio de mi marido, el armario empotrado y yo compartíamos exactamente éste espacio:

Abandonada a mi suerte por mi marido, he localizado en google el teléfono del administrador de fincas y, aunque estaban a punto de cerrar, le he hecho jurar por su madre que me esperarían para darme la llave.
- Eso, usted vaya a buscar las llaves donde sea que nosotros mientras tanto bajamos a su casa a devolver la escalera y de paso juego un rato con los niños.
Venga… vale… ¿¿por qué no?? ¡Si total ahora tengo clarísimo que quiero divorciarme y este hombre se va a convertir en su padre!
Media hora después, una vez he regresado con la verdadera llave, hemos conseguido acceder a la azotea donde la QUINTA SORPRESA era que sólo había tres máquinas de aire acondicionado y ninguna parecía la nuestra:
- Cariño, me da igual que estés salvando el mundo, si quieres salvar tu cuello no me cuelgues y dime que nuestras máquinas son Daikin.
- No, son Fujitsu.
- Guay, pues nos las han robado.

Le mandé esta foto al whatsapp
- ¿¿Estás seguro de que no son las nuestras??
Mientras el Padre Gremlin se hacía caquita en los calzoncillos de Superman, y mi cara de gilipollas iba en aumento, el novio de mi marido, a la sazón el hombre más eficiente del mundo, había abierto una puerta y estaba cruzando hacia otra terraza con una sonrisilla maligna bajo el bigote como diciendo esta vez: No entiendo como mi novio se pudo casar con esta mujer tan inútil… con lo listo que soy yo.
En la otra terraza nos esperaban nuestras máquinas Fujitsu. El armario y el novio de mi marido han comprobado un par de cosas durante unos treinta segundos y se han girado diciendo:
-Ya está, no se preocupe, el sábado venimos a por las máquinas.
- ¿¿El sábado??
- Claro… ¿no insiste usted en que quiere hacer la mudanza para finales de mayo? Pues cuanto antes nos las llevemos mejor, porque total, ahora no hace calor y usted no las usa.
Y aquí es cuando he escupido sobre el día en que le dije al albañil que nos queríamos mudar a finales de mayo (para que aligerara la obra) cuando en realidad no nos interesa cambiar de casa hasta septiembre. Eso por listilla y por mentirosa. Castigo divino. No va a haber abanicos suficientes para quitarme las ronchas este mes de julio.
Novio de mi marido 1- Madre del Gremlin 0
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