¿Qué le dice un pez pequeño a un pez grande?

Sí, efectivamente… ¡PEZÓN!
La naturaleza no me dotó de un buen par de razones para seducir al sexo opuesto (cosa que por otro lado nunca me ha supuesto un trauma, ya que mis encantos son múltiples y uno más, uno menos, al final no se nota).
Sin embargo, tras el primer parto descubrí que aunque estéticamente son muy del montón, funcionalmente son un prodigio. Mención especial a la derecha. Espectacular.
Los primeros días observé con perplejidad como aquel manantial lácteo era un no parar. Me recordaba al poema de Antonio Machado. Ése que comienza:
Anoche cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
(Nótese que la palabra “corazón” es fácilmente sustituible por otra palabra antes mencionada, que también rima en consonante).
Al ver como mis manos se llenaban de callos con un extractor manual en cuya caja irónicamente ponía “fisiológico”, la abuela del gremlin tuvo el detalle de regalarme una central industrial eléctrica de veinte motores (sí, a juzgar por el ruido que hace, al menos hay veinte).
Mi extractor y yo vivimos un apasionado romance que duró aproximadamente tres meses. Con sus días y sus correspondientes noches. El hecho de que llegara a quemar parte del extractor en el esterilizador y encontrara el último repuesto del mundo mundial en un almacén perdido de Madrid es sólo una muestra de que estábamos predestinados a estar juntos.
(NOTA: Eso de que no se debe meter objetos metálicos en el microondas no es una leyenda urbana, os lo aseguro).
Al final se nos terminó el amor de tanto usarlo… o mejor dicho, de no usarlo. Los motivos de ruptura no fueron demasiado originales, ya se sabe, el trabajo, la pereza… y siendo sinceros, no negaré que hubo terceras personas. Desde que el gremlin conoció al Sr. Nutriben, lo nuestro se convirtió en una relación a cuatro bandas difícil de mantener.
La buena noticia es que mi extractor y yo ¡HEMOS VUELTO! Y estamos tan enamorados como el primer día. Mi marido entiende y respeta nuestra relación. Al fin y al cabo él está encantado con los efectos secundarios “notablemente visibles” de la misma.
Entre nosotros, aunque ahora todo es de color de rosa, no creo que aguante a mi nuevo novio más de tres o cuatro meses. Será bonito mientras dure.
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3 respuestas a ¿Qué le dice un pez pequeño a un pez grande?

  1. Mochus dijo:

    Ostras, buscando por Internet cosas de peces me he encontrado con esto…manda webs….

  2. Marta dijo:

    oh! Yo que pensaba que lo que decía era “blop”, y más “blop”. Y hasta aquí el comentario más chorra de todo el blog. Entiéndase por chorra, tonto. Ejem.

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