Los fantasmas de mis Nocheviejas

NOCHEVIEJA DEL PASADO

Yo tenía quince años y un sólo objetivo en la vida sin cuya consecución mi existencia dejaría de tener sentido: salir en fin de año a Archy.

Teniendo en cuenta mi minoría de edad, el objetivo real no era “salir” en fin de año a Archy, sino más bien “entrar” en fin de año en Archy.

Requisitos:

Autorización paterna: Fue una maniobra envolvente bastante sencilla ya que mi prima era la promotora de la idea y sus padres (mis tíos) estaban de acuerdo. Pasábamos la Nochevieja en su casa así que mi padre tuvo que tragar bilis y dar el consentimiento.

10.000 pesetas: El módico precio de la entrada. Con quince años yo no solía llevar en mi cartera de Hello Kitty esos imponentes billetitos con la imagen del príncipe. Afortunadamente, veníamos de pasar la Nochebuena en casa de mis abuelos con cuyo aguinaldo pude sufragar los gastos.

DNI falso: Me lo prestó la prima de una amiga de la amiga de mi prima. Traducción: DNI mangado en los bajos de Argüelles a una chica feísima de 22 años, con el pelo corto a lo pincho. Doy mi palabra de que no fui yo. Jamás robaría un DNI. Primero porque es pecado mortal y segundo porque me parece una faena, luego cuesta mucho conseguir cita para renovarlo.

Además, si lo hubiera robado yo, al menos habría buscado una víctima a la que me pareciera un poco.

Mocetón de unos 25 años agarrado del brazo: Hicimos un casting improvisado en la cola de la discoteca. Mi DNI falso tenía puntos débiles que había que reforzar con buena una imagen. También doy mi palabra de que solté el brazo del mozo en cuanto “el puerta” me dejó pasar (entre otras cosas porque el chico llevaba barba, no era mi tipo).

NOCHEVIEJA DEL PRESENTE

Desconozco cuáles son los locales de moda en la actualidad. Y eso que tengo muchos amigos en Facebook que se empeñan en pregonar su ubicación los jueves, viernes, y sábados por la noche (o cualquier día en plan “afterwork”, o sea) para que todos sepamos lo guays que son (nótese cierta envidia cochina en el tono de mi frase).

Pero en cualquier caso, ¡ya cumplo todos los requisitos para poder salir en Nochevieja!

–  Ahora soy mayor y trabajo (además de que mi abuela sigue soltándome el aguinaldo por Nochebuena) así que el tema económico de la entrada está resuelto. Por cierto, tengo que recuperar esa cartera de Hello Kitty porque ahora mismo sería “lo más”.

– Puedo usar mi DNI sin necesidad de infringir la ley.

–  Estoy casada con un mocetón de 30 años al que agarrarme del brazo en caso de necesidad sin recurrir a castings de urgencia.

– Mi padre ya me deja salir sin pedir explicaciones. Por fin ha perdido el miedo a que cualquier desalmado me deje preñada. Claro, que después de tener dos nietos ya era hora de que el hombre se fuera relajando con el tema.

Resumiendo: ahora que tengo el permiso de mi padre, no tengo el permiso de mis hijos y por tanto, anoche nos quedamos en casa.

Eso sí, me abracé a mi gran amiga, la Viuda de Clicquot, y al tercer descorche todo fue mucho más llevadero.

NOCHEVIEJA DEL FUTURO

Tras comentar con mis padres mis tribulaciones al respecto, intentaron animarme:

– Tranquila hija, lo bueno de tener hijos a tu edad es que dentro de quince o veinte años seguirás siendo joven y tendrás a los niños ya criados.

Y se quedaron tan anchos. Quince o veinte Nocheviejas… ¿como estará Anne Igartiburu de aquí a veinte Nocheviejas?

Ahora bien, esta mañana me he visto el concierto de Año Nuevo tumbada en el sofá, con una recién nacida de apenas once días acurrucada encima de mí, las dos bajo una mantita. No creo que haya una manera más feliz para comenzar el año.

Y definitivamente, no hay “Archy” en el mundo que pueda competir frente a ello.

¡Feliz Año Nuevo!

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18 respuestas a Los fantasmas de mis Nocheviejas

  1. La Tía María dijo:

    Qué bello es el final del post (lo demás divertido, pero eso beeeello)!! Casi se me escapa una lagrimita!!!

    Pero lo de tus padres… Dentro de 15 Nocheviejas tendrás dos adolescentes, no uno, dos. Porque además seguro que se sincronizan para comenzar la rebeldía al mismo tiempo! Mua-jua-jua-jua! Si ya desde bebés organizan para repartir las horas del día de forma taaan ordenada!!

    • Querida Tía María, serán adolescentes modelo. El Gremlin adorará a su hermana y la enseñará a ser responsable.
      Y si no es así, les mandaremos a pasar temporadas con sus tíos… jejeje!

      • La Tía María dijo:

        Por cierto, aquí no se puede darle a Me gusta “Les mandaremos a pasar temporadas con sus tíos” no??

        • Habrá que enviarle un mail al Sr. WordPress sugiriendo lo del botón de ME GUSTA. Y que además lo puedas colocar en la frase que te plazca, no?
          Por cierto, ten cuidado con lo que deseas no vaya a ser que se vuelva realidad… 🙂

  2. Sole Moeder dijo:

    Yo el concierto de Año Nuevo lo pasé bailando con Mi Churrumbel (Mi Ch) que tiene ya casi dos años. Lo mejor fué con las polcas que he descubierto que a Mi Ch le chiflan. Ver la cara de sorpresa cuando miraba al director de orquesta era todo un placer y una risa verlo imitarlo.

  3. Almudena dijo:

    Muy bueno el post!!!me he trasladado a esos años en los que entrar en la disco de moda era el reto de la noche, una vez dentro ya habia anécdota que contar la primera mitad de la semana, porque la segunda ya estábamos pensando a qué sitio íbamos a salir el viernes…..qué recuerdos!!!!!
    He de confesar que a mí también se me ha escapado una lagrimilla con el tierno final!!!bsssss

    • Jaja, si… los años de Green, But y Pachá (por citar “a los clásicos”, de las que se ponían de moda puntualmente soy incapaz de recordar un nombre!).
      Y para que veas, incluso yo soy capaz de ponerme tierna de vez en cuando!
      Espero que disfrutaras del dia de ayer!! Besos!

  4. Dentro de 15 años te veo yendo a buscar a tu hijo a la puerta de la discoteca!! eso sí espero que lo hagas acompañada de la Viuda de Clicquot, que es muy triste esperar sola 🙂

    Me está gustando mucho tu blog!

  5. Srañora dijo:

    Me estoy acordando de situaciones parecidas con cualquiera de mis hijos cuando eran bebes y también yo, me emociono. No hay nada mejor que ser madre, aunque se pierdan algunas Nocheviejas.
    Me ha encantado. Un beso grande

    • La verdad es que ahora mismo con los dos, tan chiquitines, estamos pasando una etapa inolvidable (y no sólo por las noches que nos pasamos en vela, jeje).
      Muchas gracias por pasarte por aquí! Besitos!

  6. chinas&vinto dijo:

    Ya sabes que los post atrasados me los voy leyendo cuando tengo un rato. ¡Jo! ¡qué bonitísisimo el final¡. Si no fuera porque la próxima Nochevieja salgo (sí, de esta vez fijo que lo logro), te pediría prestada a la Tamagochi para el “momento concierto”. Disfrútalo tú que puedes antes de que crezca y te diga que quiere salir ella

    • No te preocupes, no te vas a perder nada… el año que viene La Tamagochi ya tendrá tamaño Gremlin (1 año) así que probablemente no se deje achuchar tranquilamente durante el concierto de año nuevo. Créeme, estarás mejor durmiendo en tu cama que persiguiéndoles por la casa 😉

  7. lamadretigre dijo:

    Yo estuve en Archy, en Green, en But y en Pachá. Te faltan Graf y Oh Madrid.
    Con eso te lo digo todo.

    • No sólo te lees los posts sino los comentarios… ¡que tía! Me temo que llegué tarde a Graf y Oh Madrid. Éste último lo visité ya tarde, en 2002 (creo) siendo el Buddah Bar con camas balinesas y pipas de agua (entre tú y yo, un verdadero bluf). Sin embargo… de la carretera de la Coruña, km 9, acera de enfrente de Oh Madrid si podría contar historias y no terminar. Y hasta aquí puedo leer, no te lo voy a contar todo en un día 🙂

  8. Vengo aquí enlazada desde la nochevieja de este año (bueno, del pasado ya) y sólo puedo decir una cosa… ¡¡¡10.000 pesetas!!! ¿Pero qué clase de local era ése? ¡¡Si es casi lo que cuesta una entrada a un cotillón ahora!! (al menos en mañolandia).

    ¿Este año has visto el concierto de año nuevo o no? Yo esta vez me lo perdí… Dejé al pitufo por ahí y, una cosa llevó a la otra, y me fui a la cama a… ¡las dos! Sí, no tengo perdón. Sin pitufo que no me dejara salir y aún así no salí. El año que me apetezca hacerlo no podré, verás.

    Madre mía. ¡10.000 pesetas!

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