Aquí huele a gremlin

Mis minúsculos hijos, que en conjunto suman poco más de 15 meses, son tan precoces que el día uno de enero ya estuvieron de resaca.

Empezó La Tamagochi vomitando (probablemente le sentó mal todo el champán que me bebí yo la noche anterior). Al ratito, el celosillo de su hermano decidió acompañarla.

Como al gremlin esto del vómito nunca le ha costado mucho esfuerzo y ya no le hacemos ni caso, decidió acompañarlo con 39º de fiebre y darle un poco de emoción.

Resulta que le está saliendo una muela, que tiene una encía de color morado, y que según las tranquilizadoras palabras de su pediatra: es muy probable que en algún momento empiece a soltar sangre por la boca. (Y todavía habrá quien se pregunte por qué lo llamo El Gremlin).

El caso es que pese a las advertencias de la abuela: no os preocupéis, quedaos en Madrid, ya vendréis para Reyes, que la semana es muy larga, bla, bla, bla. nos hemos plantado en casa de los abuelos a la hora de comer.

Hacia las ocho de la tarde, El Gremlin había vomitado ya unas diecisiete veces sobre el sofá de la abuela. También había concentrado su mente para tirarse un par de pedos incendiarios y que el termómetro vía rectal marcara  39,4º.

Y tras lloros, lamentos y rechinar de dientes, en el preciso momento en que he conseguido dormirlo en mi regazo y que el mínimo pestañeo por mi parte podría despertarlo… el cabrón se ha cagado. He aguantado hasta el límite que me permitía respirar ese gas tóxico manteniendo mis constantes vitales y conservar su culito íntegro sin ser corroído por el ácido radiactivo de su mierda. Justo cuando estaba abriendo la boca para coger algo de aire, el “más cabrón todavía” ha decidido vomitarme encima una especie de cuajada con sabor a macedonia. A lo ¡Zas, en toda la boca!

Con la alegría y el alboroto que acompañan estos episodios, la abuela ha entrado el salón para interesarse por el escándalo:

– ¿Pero qué pasa? UFFFFFFFF, por diossssssssss, ¡QUÉ PESTE! ¿Pero a qué huele aquí?

– A gremlin mamá, aquí huele a gremlin.

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2 respuestas a Aquí huele a gremlin

  1. La Tía María dijo:

    Mi indignación con WordPress, ayer cuando actualizaste a tales horas de la noche, escribí un comentario elaboradísimo! jajaja y ahora ha desaparecido… por quéeee???

    Pero bueno, básicamente decía que sólo de leer el relato me había agobiado tanto que tenía que irme a dormir! jajaja
    Ah! y que disfrutarais de vuestros maravillosos 15 meses de minúsculos hijos, porque luego seguro que cuando sean mayores (a pesar de su excepcional adolescencia) echaréis de menos sus monerías y recordaréis los vómitos con amor! Lo tengo muy reciente porque mis padres han estado viendo vídeos de los años 88-95 este fin de semana y los comentarios eran : ” ¡Qué majicos ERAIS! ” Exclusivamente.
    Mi madre estaba tan feliz de ver las imágenes que ni contó sus historietas de alimentar a un bebé, mientras sujetaba la cabeza a una niña de cuatro años a la que le encantaba hacer lo que al Gremlin!

    • Esa niña de cuatro años vomitando filetes empanados y macarrones (me temo que casi en exclusividad) debía de ser digna de ver.
      Desde mi nueva atalaya valoro mucho más el papel de las madres del mundo y entiendo que la memoria selectiva se apodere de ellas para poder sobrevivir.

      Entre lo de no tener botón ME GUSTA y que no haya aparecido tu comentario… voy a tener que migrar el blog a facebook y apañármelas como sea, jajaja.

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