Y aquel barquito (vintage) naufragó

Había una vez un barquito chiquitito,

había una vez un barquito chiquitito,

abandonado, olvidado y tirado en el cubo de reciclar.

Pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, horitas,

Pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, horitas,

Y aquel barquito, y aquel barquito, y aquel barquito desapareció.

Si esta historia parece corta

la podemos, la podemos explicar.

En 29 años jamás me he comido un kebap y daría mi brazo derecho antes de comerme un pollo de feria: soy asquerosa escrupulosa hasta la médula. Pero el barquito era tan mono, tan vintage, tan adoptable… Whatsapp con foto a mi esposo (esposo que cuando vamos por alguna calle medianamente transitada, le pone al Gremlin la capota de lluvia para que la gente sucia no le eche el aliento):

Esposo: Ni de coña, ¿sabe esto tu madre? (Mi madre tampoco come kebaps, ni pollos de feria. No va a ningún restaurante si no es con su microscopio en el bolso y, tras analizar exhaustivamente el plato, siempre pide que se lo cambien por uno “limpio”).

Yo: Mi madre lo sabe, y no le parece mal, siempre y cuando ponga el barquito fuera del alcance de sus nietos. He pensado que primero lo desinfecto, luego lo restauro y después lo voy a poner en la terraza, a ver si encuentro unas flores…

En este momento damos por terminado el whatsapp y comienza una dura negociación telefónica que implica concesiones maritales de gran envergadura. Mi marido tiene un MBA, así que obviamente la negociación la gano yo: antes de volver a casa pasará con el coche por el contenedor, recogerá el barquito y lo dejará directamente en el trastero.

Horas después, recibo la llamada de un esposo aparentemente afligido, diciendo que ya no hay barquito alguno frente al contenedor. Me envía Whatsapp con foto como prueba (como si yo fuera gilipollas, y los barquitos no se pudieran mover de una patada). Se me saltan las lágrimas. El Gremlin y La Tamagochi perciben mi dolor. Lloramos los tres a coro.

Confío en mi marido y quiero creerle… pero la sombra de la duda planeará siempre sobre su cabeza. En el fondo, puede que lo del MBA sí que le haya servido para algo.

Eso sí, la culpa de todo esto la tiene mi obsesión con varios blogs chics y remonísimos (que los carga el diablo) como éste, éste o éste. ¡Ah! Y también éste. Tengo que desintoxicarme.

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8 respuestas a Y aquel barquito (vintage) naufragó

  1. Fandelgremlin dijo:

    Pobrecilla… pero aunque esto va a sonar muy friki (es lo que tiene el reposo de embarazada) mira el tercer episodio de la quinta temporada de The Big Bang Theory (o quizás era el cuarto) en el que Penny recoge un sofá de la basura… Agradecerás muy mucho a tu marido que te mintiera descaradamente. Por cierto, los blogs de madres ideales los carga el diablo, ¡mantente lejos!.

  2. paparracho dijo:

    “Mi marido tiene un MBA, así que obviamente la negociación la gano yo”. Lo dicho: eres un genio! XDDDD

  3. mamanatas dijo:

    Yo también estoy suscrita a algunos de estos blogs que son en plan craft pero soy un desastre así que directamente miro (y alguna vez intento hacer) manualidades para niños y oye, ¡casi me quedan como a los niños! 🙂

    Nos vemos! ;P

  4. La Tía María dijo:

    Creo que me está costando olvidarme del barco más que a ti… Abro el blog y no puedo evitar quedarme mirándolo fijamente durante 1 minuto, imaginándolo con sus flores…
    En fin, con una persona que se acuerde del barco ya está bien, te retiro esa carga y así puedes seguir creando más posts poéticos sin pena ninguna. Espero que el último vómito que he visualizado ( el de la cuna sólo lo he imaginado) te haya inspirado aún más!

  5. Mmmmm, interesante, pero conociéndote creo que si piensas en el barquito es para recrearte en la microbiológica vida interior que podría albergar en sus camarotes (con o sin flores). Hubieras dado cualquier cosa por haberte llevado una muestra al laboratorio, lo sé!! Sea como sea, agradezco compartir la carga. Haremos como en el patio del colegio… Tú la llevas!!!!!
    Uf, ahora me siento más ligera 🙂

  6. Pingback: La víspera: ORCHESTRA y MR. WONDERFUL en el #15J | Mi gremlin no me come

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