Diccionario Enciclopédico para Padres Primerizos (VI): SÍNDROME DEL NIDO

Dedico esta entrada a mis lectoras embarazadas (y a los embarazados, que haberlos haylos).

SÍNDROME DEL NIDO

Descripción: Dícese del periodo de enajenación transitoria que experimenta la mujer gestante hacia el sexto mes de embarazo. Recientes estudios demuestran que, en ciertos reductos aislados, y debido a la paridad imperante, el Síndrome del Nido ha empezado a manifestarse en varones.  Existen cuatro variantes que pueden expresarse en el sujeto de forma conjunta o separada

1.  Síndrome del Nido-Habitacional: Suele darse en madres primerizas. Consiste en la obsesión súbita por amueblar la habitación del bebé para que esté todo listo por si acaso. Se recomienda tomar precaución especial en el apartado cenefas. Una retirada a tiempo (de la cenefa) es una victoria.

La cenefa es fea, cursi, está pasada de moda, y aunque pueda parecer lo contrario, nunca combina con nada (extrapolando al alicatado, esto deberían habérselo explicado al constructor de mi casa). Si aun así quieres comprar una cenefa, por favor, no lo hagas en una ferretería. Las cenefas de las ferreterías son “extrañas”. ¿O qué os pensabais que era el washi-tape? El washi tape es lo que han inventado los japoneses para rotar el stock de todas las cenefas que ya no se venden. Las cortan en cachitos y las venden a precio de oro en sofisticadas papelerías. Así continúan haciendo negocio una vez que la embarazada pare  y tiene que hacer manualidades para la guardería. Eso es aprovechar un nicho de mercado y lo demás son tonterías. Qué listos son los japos.

2. Síndrome del Nido-Diógenes: También suele darse en madres primerizas. Consiste en acumular toda suerte de artículos de puericultura* que se intuyen absolutamente imprescindibles para la crianza de un bebé. Estudios longitudinales demuestran que, en ciertas civilizaciones, los bebés cuyos padres no usaron mezclador antigrumos eléctrico en la preparación del biberón, acaban desarrollando graves problemas de hígado y riñón en la edad adulta.

3. Síndrome del Nido-Vaciado Atómico: Suele darse en madres que esperan el segundo advenimiento. Consiste en deshacerse indiscriminada y virulentamente de todos los artefactos adquiridos con el primer bebé (tirándolos por la ventana de ser necesario),  con el fin de hacer hueco para los que están a punto de ser adquiridos. El Síndrome del Nido-Diógenes siempre ataca de nuevo, y la naturaleza, que es muy sabia, lo sabe.

4. Síndrome del Nido-Don Limpio: Este síndrome se apodera de toda embarazada sin excepción (y si eres la excepción, malo). A medida que se acerca la FPP (para no iniciados, fecha probable de parto) toda embarazada, independientemente de su pasado, convierte el dormitorio de su futuro bebé en un lugar aséptico y certificado conforme a la norma ISO 9001. La asepticidad puede traspasar las fronteras del dormitorio infantil y expandirse hasta el resto de la casa.

Nivel de dificultad: (1/10) Una embarazada, como su propio nombre indica, está embarazada y no puede mover cajas, cargar peso, montar muebles, etc. Por tanto, la dificultad del Síndrome del Nido es nula: siempre recaerá sobre su pareja.

Nivel de peligrosidad: Variable. Depende de muchos factores como el límite de la tarjeta de crédito, si la embarazada guarda o no reposo, así como si dispone de conexión a internet. De este modo, obtenemos la siguiente ecuación:

Embarazada en reposo+conexión a internet+tarjeta de crédito= Síndrome del Nido-Diógenes Agudo (pronóstico grave).

Sinónimos: TOC-TT (Trastorno Obsesivo-Compulsivo del Tercer Trimestre)

Ejemplo de frase en la que pueda utilizarse el término con propiedad:

Ayer no encontraba la leche en la nevera. Mi mujer tiene el Síndrome del Nido-Don Limpio y la había ordenado alfabéticamente.

**Si algún padre primerizo necesita información sobre artefactos inservibles, aquí encontrará unas cuantas pistas.

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21 respuestas a Diccionario Enciclopédico para Padres Primerizos (VI): SÍNDROME DEL NIDO

  1. Odio las palabras “embarazada” (y sus derivados) y “dar a luz” (me vienen a la cabeza escenas muy chungas sobre bombillas, neones y partes púbicas)… Ahora lo de “estamos embarazados” o, mucho peor aún “estoy, yo varón, embarazado” me provoca los mismo ronchones que a ti el J&B! ¿Tienen algo de malo las palabras “parir” o “preñada”?

    Buen fin de semana!

    • Tienes una portentosa imaginación en cuanto a partes púbicas se refiere. Supongo pues, que en tu mente visualizarás una episiotomía como un cortocircuito (por aquello de parir bombillas). Completamente de acuerdo con lo de “estamos/estoy embarazado”. Eso sí, peor sería que un varón me dijera “estoy preñado”. En ese caso a mí me recordaría a los “bollos preñados” de mi pueblo y visualizaría al macho como una hogaza de pan con chorizos asomando por todas partes.
      ¿Qué pensabas? ¿Que aquí la única mente chunga era la tuya? 😛

    • chidas&vinto dijo:

      ¡Pues por lo visto sí! Una vez dije preñada delante de mis abuelos y me cayó bronca porque “eso sólo lo están los animales”, aún sigo alucinando. Por cierto, qué me dices de la expresión “estado de buena esperanza” ( gracias a dios hoy día en desuso)

      • papaLobo dijo:

        Es que para mi el término preñada tiene connotaciones negativas o se usa para animales o para frases del tipo “No habrás dejado preñada a mi hija!!!” No se supongo que será debido a la educación recibida…

  2. chidas&vinto dijo:

    ¡Me ha encantado este post! Conociéndonos, sabes que si algún día el Merce y yo tenemos un bebé (o lo que pueda salir de esa unión, ni nosotros lo tenemos claro) vamos a sufrir el síndrome del nido en su máxima gravedad. Espero que nos confisquéis las tarjetas a tiempo y vengas periódicamente a hacer “redadas” en casa.

    Besotes

    Pd. Se te olvidó mencionar que en numerosas ocasiones este síndrome llega a afectar a las abuelas

    Pd2. ohhhhhhh las cenefas…

    • Teniendo en cuenta que ya habéis sufrido el Síndrome del Nido-Diógenes con mis dos embarazos (eso es empatía) y que he tenido que bajar cosas al trastero para que cupieran vuestros regalos, sólo espero que vuestra recién casa tenga muchos armarios empotrados.
      Por cierto, cada vez que habláis de vuestro futuro hijo tengo sentimientos encontrados. En cualquier caso un consejo te doy NUNCA ABRAS UN BLOG PARA CONTAR VUESTRAS EXPERIENCIAS PATERNALES!!

  3. Fandelgremlin dijo:

    Querida: en otro tiempo y espacio las cenefas fueron nuestras amigas… Menos mal q hemos madurado!! O quizas no, me pregunto desde mi baja q dura ya una semana mientras miro absorta la pared blanca de la futura habitacion de mi pequeña.

    Dos dias de trabajo vaciando han valido la pena. Lo supe en cuando vi la cara de alegria de mi marido ayer a la vuelta del trabajo, supongo q regodeandose en haberse librado de tal menester. Definitivamente, yo estoy preñada y el, embarazado. 😉

    • Precisamente porque he sido usuaria compulsiva de “cenefa de ferretería” en habitáculos varios, hablo con conocimiento de causa. Sé que no debo preocuparme por una posible agresión estética hacia tu hija porque tu santo, que como sabes, me cae bastante mejor que tú, tiene muy buen gusto (al menos dijo que mi casa le gustaba, con eso basta).

  4. paparracho dijo:

    Un síndrome de diógenes-don limpio era lo que nos hacía falta a nosotros para poner orden en nuestro minipiso… Si sabes de alguien que lo tenga y necesite liberar estrés, pásales nuestro teléfono para que contacte con nosotros!

  5. Sia dijo:

    Para mi la mejor forma de decirlo de todas es: está “en estado”, así sin mas, me resulta inquietante.
    Odio las cenefas, las cortinas con nubecitas, las sábanas de cars…pero lo peor de todo creo que son esas lámparas de techo con puntillas y ositos voladores en torno a ella. Qué más puedo decir, pobre de mi, que la mitad de los muebles de la habitación de mis fieras son de Ikea…Y todos blancos! En plan psquiátrico.
    Trastos inservibles, compré y me regalaron varios. El mejor creo que fue un termómetro/huevo luminoso muy útil, porque todo el mundo sabe de las temperaturas extremas que se sufren en Coruña en el mes de Abril.
    En cuanto a la limpieza…esperaba agazapada tras la puerta y cuando se iba la chica que nos ayuda en casa, me ponía a limpiar lo que ya había limpiado ella. Y una obsesión: ante todo tenían que estar absolutamente impolutas las persianas. Ya ves…ahora he quedado de loca.
    Ufff, parece que tengo verborrea esta mañana. Es que son demasiadas cosas en un solo post, tienes que dosificar.

    • “Odio las cenefas, las cortinas con nubecitas, las sábanas de cars…” ¡Qué capacidad de síntesis!¡Qué tres elementos más acertadamente escogidos!
      Como decíamos ayer… cada vez me caes mejor 😀
      El único problema que veo es que cuando los niños crezcan probablemente prefieran una lamparita de Mickey a una de diseño nórdico (bien sueco popular, bien danés de altos vuelos, todo lo nórdico vale).

      En cuanto a la densidad de contenido, tomo nota, a ver si se me van a agotar los temas!

  6. También he oído a veces: “están esperando”… así, sin concretar…¿esperando a qué? Yo lo pregunto aunque sólo sea por fastidiar. 😉
    Yo con el segundo empecé vaciando un armario para hacer sitio y acabé reformando la cocina… ¿Síndrome del Nido – Manolo&Benito?
    🙂

    • Espero que te quedara mona la cocina ¿con o sin cenefa? 😉
      Yo comencé haciendo un trasvase armario-trastero, que es la forma de canalizar la ansiedad cuando Diógenes y Don Limpio se solapan. Ayer bajé al trastero y lo noté muy ligerito. Estoy segura de que mi marido ha hecho otro trasvase trastero-contenedor, pero no le culpo, sé que lo hace por mi bien 😉

  7. Jajaja buenísimo y del todo cierto! Un saludo migremlin…

  8. Pingback: How to be a trendy mother (IV): El día en que mi suegra me enseñó a “coser” | Mi gremlin no me come

  9. Marta dijo:

    Pues yo debo ser rara, porque sólo tuve el síndrome del nido limpio, pero no sólo la habitación de la futura cría, que para que la quería limpia, si iba a dormir en su cuna, pero en mi cuarto? Era toda la casa, la que tenía que estar impoluta.
    También ayudó que el señor padre de mis hijas se dedica a reformar una habitación cada vez que estoy embarazada, con la primera fue el baño, con la segunda la cocina. Y polvo por todas partes. #Mecagüen
    Tengo la esperanza que en un tercero, cambiará la habitación entera. #Muahahaha (a pinchar condones)

  10. Tremere dijo:

    Siento un enorme alivio al confesar que en mi casa no sufrimos ninguna variante del síndrome del nido. Es decir, limpiamos y ordenamos con la misma desgana habitual, compramos lo mínimo, nos negamos en rotundo a caer en las redes de los esterilizadores, antigrumos, antivuelcos, antitodos y demás chuminadas y, ante la impepinable pregunta del “qué necesitáis” que todo familiar, amigo o allegado nos hacía, respondíamos con un conciso: “pañales”. Pese a tener mellizos, no pagamos un solo pañal en todo un año. Sorpresivamente, y pese a nuestra antinatural desidia, nuestros hijos han sobrevivido. Yes, we can!!!!!

  11. Pingback: Draper, Velencoso, Su Majestad y el Azulejo Planner: lo que la obra me ha enseñado. | Mi gremlin no me come

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