Saturday Morning Plan (III): Museo Sorolla y Zona Castellana

 Itinerario: Museo Sorolla-Luzi Bombón/Pinocchio

Cómo llegar: Metro Rubén Darío, Gregorio Marañón. Parking: General Martínez Campos, 42 duplicado (El parking está frente al museo, inmejorable, pero no tiene ascensor por lo que hay que subir el carrito por la rampa o a pulso).

Duración: El museo no es grande, se ve aproximadamente en una hora con detalle, pero es aconsejable contar con más tiempo para poder disfrutar de los jardines.

Dificultad: Alta. Ni el museo está acondicionado para ir con carritos de bebé, ni el restaurante propuesto es un restaurante infantil. Sin embargo, yendo dos personas la visita al museo es viable y el restaurante, en su segmento, es de los más Gremlin Friendly que conozco.

Edad recomendada: A partir de cinco años para poder participar en los talleres del museo.

Este Saturday Morning’s Plan es menos denso que de costumbre… ¿por qué? Porque cuando uno atraviesa la puerta principal del Museo Sorolla, a un pie de la Castellana, se encuentra por sorpresa con un coqueto jardín en mitad de la ciudad y piensa: ¿por qué no me habré traído yo un libro (aka kindle) para echar aquí la mañana?

Fue el propio Sorolla quien diseñó el jardín de su casa, que es particular, inspirándose en los de la Alhambra y los Reales Alcázares de Sevilla. Es un jardín recogido y encantador donde merece la pena sentarse y dejar pasar un poco el tiempo, sin prisa. El único inconveniente, si vais con carritos, es que deberéis apretar las muñecas para sortear algún que otro obstáculo en forma de escalón.

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Y es que, nada es perfecto: el Museo no tiene ascensores y sí muchas escaleras. Si eres un tío “mazao” (como mi señor esposo, por poner un ejemplo), capaz de subir y bajar el carrito a pulso con una sola mano, ¡éste es tu museo! Si no es el caso, y las mochilas tampoco son lo tuyo, es recomendable que hagas la visita con “refuerzos”. Una abuela o una amiga serán suficientes, y además, seguro que lo pasáis mejor. En el fondo, todo son ventajas.

Niño dirigiéndose a aparcar su Burroboo bajo la escalera

Instrucciones para padres de gremlins: Hay unas escaleras para acceder a la taquilla, pero se pueden evitar si baja un adulto solo a comprar las entradas. Para entrar en la casa ya es impepinable: hay que subir las escaleras que veis en la foto arriba a la izquierda. Dentro, la planta principal se visita sin problemas. Sin embargo, subir al segundo piso con carrito, sin ascensor, en un edificio de techos tan altos, es impensable… El personal del museo te da una opción: abandonar a su suerte el carrito debajo de la escalera y subir con el niño en brazos.

En la web del Museo Sorolla podéis satisfacer vuestra curiosidad hasta quedar extasiados. Es un palacete que sugiere lienzos, bronce, porcelana y rincones delicados donde retirarse a ver la vida pasar. Yo me quedo con tres detalles:

El taller: Impresiona en primer lugar por su magnitud. Es una sala abarrotada de cuadros, y obras de arte (mención especial a las tallas religiosas) donde el pintor buscaba la inspiración. Parece que le gustaba rodearse de sus tesoros para trabajar. Me llamó la atención su nutrida colección de albarelos a los que Sorolla daba un uso muy singular. El mejor icono de la unión entre ciencia y arte que he podido encontrar.


La galería acristalada. A mí en realidad me hace mucho daño visitar estos casoplones de principios de siglo. Me imagino a la mujer de Sorolla, vestida de blanco vaporoso como en su Paseo a orillas del mar, descansando languidamente en esas jamugas junto al ventanal, mirando la lluvia tras los cristales “machadianamente”… y me descompongo (de envidia). Luego, para sentirme mejor, intento convencerme de que aquella galería era en realidad un lugar inhóspito e infrautilizado. Su Joaquín (¡Ay Joaquín!) se olvidaba siempre de cerrar la puerta del taller inundando la galería con una peste a aguarrás y disolvente. Imposible meditar bucólicamente en esa atmósfera.


Los cuadros de los niños. No son mis hormonas posparto: a mí los niños de Sorolla siempre me han conmovido. Además, se trata de encontrar el lado más Gremlin Friendly del museo. Con un poco de “ayuda”, a los niños les encantará verse reflejados en escenas veraniegas, tan espontáneas y sencillas como bañarse en la playa o jugar con un barquito en la orilla del mar. El Gremlin, con quince meses, señaló este cuadro y lo explicó a quien quiso escucharle con un rigor que ya quisieran muchos historiadores del arte.

 

Para mayores de cinco años se organizan talleres donde se explican curiosidades sobre la obra de Sorolla, como por ejemplo, el encuadre de Nadadores de Jávea.

Todo esto, señores y señoras, por el módico precio de 3€. Y si en lugar de Saturday, hacéis un Sunday Morning’s Plan (o sois una jovenzuela de carné joven como yo) gratis.

En pos de la practicidad que todo padre busca, os informo de que justo frente al museo hay un Rodilla donde podéis tomaros una Coca-Cola mientras le dais el potito al gremlin. Así podéis ir con los deberes hechos al sitio tan chulo que os voy a recomendar.

A 400m, en Rafael Calvo esquina con Castellana 35, se encuentra Luzi Bombón, hermano mayor del Bar Tomate (aunque haya nacido después). El grupo Tragaluz aterrizó en Madrid en 2009 para reinventar el concepto de afterwork capitalino. Aunque aquí las castizas cañas eran (y son) un valor seguro, es innegable que ahora está de moda lo que proponen estos catalanes. Vale, ya existían en Madrid mil restaurantes de “ver ser y ser vistos”, pero estos han reventado el mercado.

¿Cómo son? Locales de estética informal pero con diseño de calidad con un plus de originalidad sin estridencias que marca la diferencia.

¿Qué se come? Cocina mediterránea de mercado. Escogidos platos “de los que gustan” con una presentación cuidada, especialmente en menaje y artificio.

¿Copas? El truco del almendruco: aquí vamos con el Gin Tonic por delante. Y de jueves a viernes, hasta las tres de la mañana con música incluida. En estos restaurantes, la copa es una prolongación natural del postre. A diferencia de otros sitios donde puede chirriar un poco, aquí sí “pega” pedirse un copazo. Además, nos evitamos la pregunta coñazo ¿alguien conoce un sitio por aquí para tomar algo?

¿Cuánto? Entre 35-40€. No son precios populares pero sí asumibles para los consultores treintañeros que pululan por las oficinas de la Castellana (y para el pijerío de Madrid en general).

A la que esté pensando -que sé que lo estás pensando- si este sitio encaja en la categoría de restaurantes de chicas, le diré que a pesar de las muchas las mesas ocupadas por madrileñas jugando a Sexo en Nueva York, la carta es Machosalfa Friendly. Incluye costillas, solomillo, tartar y arroces caldosos difíciles de acabar.

Luzi Bombón es un restaurante enorme, que en toda su enormidad, resulta acogedor. Tal vez será por la alfombra que cubre el suelo, por la madera de estilo nórdico en las paredes, por los sillones, los cojines, la iluminación, la cocina vista… o porque la distribución de las mesas en núcleos independientes aporta gran intimidad. La verdad, no sé porqué será.

Pensándolo bien, será porque muchas mesas tienen una lámpara que las hace especiales… y porque (amigo afreirpimientos, toma nota) una de esas lámparas es mi querida Fase Rifle (aunque ésta no conserve el cristal original ¡cachis!). ¿No sabéis qué lámpara es? Eso es porque no seguís las mejores series de los últimos tiempos: Mad Men y Amar en tiempos revueltos. Y a ver quien es el chulo que me niega que Don Draper y Don Ramón Rivas no se dan un aire.

Don Draper 

       VS

Don Ramón

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Y después de esta licencia respondo a la pregunta que todos os hacéis desde hace un rato, ¿UN SITIO ASÍ ES GREMLIN FRIENDLY?

Pues curiosamente sí, estos restaurantes van mutando a medida que transcurren los días y las horas. No diremos que es el Tony Roma’s, pero lo cierto es que un sábado a medio día los niños no están fuera de lugar.

Al hacer la reserva no tuercen el morro si dices que vas con carrito (ni siquiera si dices que vas con dos). Tampoco te destierran al rincón menos agraciado del lugar, como ocurre en otros sitios. El local tiene una rampa maravillosa para acceder a su parte más elevada y casi podríamos decir que tiene un “punto limpio” (en los baños, especialmente en el de minusválidos, hay una repisa muy grande junto al lavabo que puede hacer las veces de cambiador para bebés). ¡Ah! Y se puede poner a Mickey en el iPad sin molestar al vecino, las mesas están bastante separadas.

Pero si hay algo por lo que los gremlins (y los padres de los gremlins) querrán repetir será por la tarta de chocolate con dulce de leche. Mejor probarla, ¡qué cosa!


¿Es todo maravilloso? ¿Cuánto te han pagado por escribir esto? Precisamente porque no me pagan os puedo contar que no todo es perfecto. Por ejemplo, se equivocaron al tomar la comanda y la comida fue bastante lenta en general.

 Si a pesar de todo este sitio con lámparas bonitas no os convence para ir con niños, o no os convence en general… ¡no os preocupéis! Recordad que soy madre coraje, mujer de recursos, así que os apunto un clásico Gremlin Friendly a unos 500 metros del museo para ir a tiro hecho: El Pinocchio de Eduardo Dato, 5.

Y con esto, queridos míos, termino mi tercer Saturday Morning’s Plan esperando que os pueda ser de utilidad y, como siempre, abierta a cualquier tipo de sugerencia para mejorarlo.

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21 respuestas a Saturday Morning Plan (III): Museo Sorolla y Zona Castellana

  1. LaPelotilla dijo:

    Este finde no me boicotean el plan!!! Me voy con mochila (y el carrito en el coche, para hacer luego los 500 metros!) ¿Por casualidad no sabrás si sigue la exposición con los cuadros que Sorolla pintó inspirados en Granada?
    Me encanta esta sección.

    • Ya no está… Yo fui el 11 de febrero y me fijé en que la quitaban a la semana siguiente (por si por algún casual algún granaíno que conozco quería verla). Una pena porque los cuadros de la Alhambra y las panorámicas de la ciudad eran chulos.
      Oye, si lo haces luego nos cuentas tus experiencias, eh!! Saludos a la Pelotilla!

    • Actualización!! Mi madre estuvo la semana pasada y dice que seguía habiendo cuadros de Granada, pero supongo que serán los que tienen en la colección permanente…

  2. desmadreando dijo:

    Amé lo del “nIño aparcando el Burroboo” 🙂 Definitivamente en mi próxima escapada para quitarme la dehesa de Smallville seguiré tu reco. Sorolla es mi pintor favorito español y pues el restaurante se ve nivel “chulísimo” de esos que ya no frecuento pero si aseguras que es GF pues podré probar (aunque me da que tendrías que hacer una escala para saber si todas las madres tenemos la misma paciencia que tu :). En cuanto a DON…..(fiuuuuu fiuuuuuuu) a puntito de volver a verlo ainsssssssssssss q me daaaaa algoooooooooo….

    • La paciencia o no es relativa, reconozco que mis gremlins fuera de casa se suelen portar fenomenal. Y si no, el amigo Mickey Mouse siempre nos da un rato de tregua. En estas cosas hay que tener un poco de sentido común, conocer a tus hijos… y eso sí, a este tipo de sitios yo iría con un niño o máximo dos (si son pequeños). En cualquier momento la comida puede pasar de “qué guay” a “¿en qué momento se me ocurrió venir?”. Un saludo!

      • desmadreando dijo:

        La mía de recién nacida la llevaba a donde fuese…cuando creció aun aguantaba rebien, esta nochevieja fuimos a una disco en Miami Beach y estabamos junto al dj y la peque dormida y todos flipando….pero de repente “Critter” llegó para quedarse… asi que prefiero restaurantes de pocas cucharas y sin mantel luego resulta que quiere ser maga y no veas tu la vajilla de mi suegra por los suelos…..ah y no es de las de “corro, sillita y tranquilidad”… en fin lo intentaré y si no me veré en el Rodilla ya no sólo por la comidita de ella si no de toda la family! Muacks y oeeeeeee por la felicitación de la Dir. del museo!!! clap clap!

  3. Gracias por tus recomendaciones!!
    El Museo Sorolla junto con el Jardíon Botánico son mis sitios favoritos de Madrid y cuando viene alguien de fuera los considero visita obligada.
    El restaurante lo encuentro demasiado ¿ordenado? para mi propio Gremlin… la lámpara seguro que acababa en el suelo y los vecinos de mesa odiándonos de por vida… 😉

    Y cambiando de tema: EL GREMLIN ESTÁ MUTILADO!!!!!!! Qué le ha pasado en el pie??
    Buen fin de semana!

    • ¡Qué observadora! En efecto, El Gremlin sufrió un accidente precipitándose al vacío desde una estantería (muy a lo MAD MEN, dicho sea de paso) mientras su madre le hacía unas fotos para una Viñeta.
      Los deditos se hicieron fostafina, irrecuperables. Y no sabes lo que cuesta que ahora coja el equilibrio y se mantenga de pie. Hemos comprado otro Gremlin de repuesto y el Gremlin mutilado es el que saco a la calle para las escenas de riesgo. ¡Es el GREMLIN ESPECIALISTA!

  4. teresavet dijo:

    Vas a fliparlo, pero mi madre dirige el museo. Ahora mismito le mando la entrada, que le va a encantar.
    Por cierto, lo de las escaleras, es inevitable. No pueden meter un ascensor en una casa-museo protegida… es lo que hay. Las oficinas están en el piso de arriba, y están todos muy cachas de subir y bajar cosas por las escaleras.

    • Pues sí! Lo estoy flipando! Dale la enhorabuena a tu madre, es un gran trabajo el que hace 🙂
      Lo de las escaleras lo entiendo perfectamente, que no lo tome como una crítica destructiva… ¡todo lo contrario! Lo que intento es informar para que la gente se prepare bien la visita. Por ejemplo, la chica que ha comentado antes ha decidido que irá mejor con su niña en la mochila y su experiencia en el museo probablemente sea mejor que si se hubiera llevado el carrito 😉 Lo dicho, enhorabuena a tu madre!!

  5. paparracho dijo:

    Hala, otro RT que vas a recibir! 🙂

    Me encantó el plan del museo… un día de estos, a ver si te decides a incluirnos en algún plan, ya no sabemos cómo dejarlo caer, así que te lo digo sin rodeos.

    El restaurante tiene un aire muy NYC, no cabe duda, y parece enorme. Me sorprende que en un sitio en la Castellana de este tamaño se pueda comer por 35-40 euros, la verdad.

    • De verdad que no os tenemos manía Paparrachos, lo de que hemos ido con mi familia te juro que es verdad (y demostrable con fotos, jeje) Al próximo os avisamos, pero desde aquí te aviso para que no te enfafes… Las dos siguientes entradas de SMP ya están listas en Borradores.
      Claro, que conociéndote… ahora te enfadarás porque ya tengo preparada la entrada del 17 de marzo, jajaja. El caso es picarse uno 😛
      Con respecto a la cuenta, para que te hagas una idea para 6 personas: Tomamos 4 entrantes a compartir. De segundos: 2 solomillos, 1 tartar, 1 pollo nosécomo, 2 arroces. 4 guarniciones (se piden y se cobran aparte). 4 postres y cafés. Sin vino, dobles refrescos para todos+agua. Sobró bastante comida porque sorprendentemente las raciones son grandes (con nuestra cazuela de arroz para dos hubiéramos comido tres…).
      Besitos y pasadlo bien en vuestro SMP de mañana 😉

  6. No mentes la bicha que quiero una!!!! Por cierto ya que te veo tan suelta con los “saturday mornings” te voy a nominar organizadora del proximo 😉
    Besos y buen finde!

  7. Cruz dijo:

    Me apunto todas tus sugerencias. Ya sabes que tengo ganas de ir al Sorolla así que liaré a mi chico para poder ir con la baby.
    Por cierto, para mí Don Draper no tiene parangón. Me tiene cautivada, el muy cabrón, porque este lo es y de la
    Peor calibre. Cumple con la
    Regla de que a las tías nos gustan los malos.

    • Es el rey de los cabrones… pero tiene una clase espectacular. Esa manera de encender un cigarro… Y esos restaurantes a los que va… En Madrid hay uno del estilo y yo no puedo evitar verme allí con él y con mis medias de seda. Lástima que el sitio no es muy Gremlin Friendly (por motivos obvios)…

  8. ummmm qué buen plan chavalina…..yo este finde, no se por dónde saldrá….tengo a toda la chavalería en casa (los hijos de mi chico) de diferentes edades….y hacer felices a todos es muy complicado, yo como medida preventiva me voy de cañas a mediodía y luego ya, pues todo se andará…….

  9. Pedazo de planes que te montas. Eres como una guía turística… Yo creo que la mujer de Sorolla sí meditaba. ¿Quién no es capaz de sumergirse en la meditación inhalando vapores de disolvente? Besos.

  10. Pingback: Draper, Velencoso, Su Majestad y el Azulejo Planner: lo que la obra me ha enseñado. | Mi gremlin no me come

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