La pistola

Esta mañana me he hecho con una pistola y la he escondido en un cajón para que no la viera mi santo esposo. Me ha faltado envolverla en un trapo como en las películas.

Hoy era el día elegido para llevar a cabo mi plan. Tenía el arma, y un par de  balas. Unas balas brillantes a las que llevaba días acariciando en secreto.

He pensado que sería mejor esperar a que el gremlin estuviera ya dormido. Hay cosas que un bebé no debe presenciar, podrían traumatizarle de por vida.

He parado a mi marido en mitad del pasillo y, tras mirarle fijamente a los ojos, le he dicho que había llegado el momento.

Ha frenado en seco. En sus ojos se entremezclaban el terror y la incredulidad: ¡No puedes hacer eso! ¡No!

Pero yo me he mantenido firme y he vuelto a mirarle a los ojos: Claro que puedo, de hecho lo voy a hacer ahora mismo, y tú me vas a ayudar. Tengo la pistola en el cajón.

Viendo que yo no iba de farol, ha intentado convencerme en vano con argumentos ridículos. En el colmo de su desesperación ha llegado a pedirme que al menos lo hiciera mañana, mientras él estuviera fuera de casa.

Pero yo soy implacable.

Así que tras cargar la pistola, y con mucha con sangre fría, he realizado dos disparos certeros.

Mi marido ha llorado como una niña.

Y Sor Bebé está más preciosa que nunca con sus nuevos pendientes.

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7 respuestas a La pistola

  1. Me encanta este relato. Me parece genial y muy bien escrito, con la intriga hasta el final. Necesitas twitter para difundirte 😉
    Un beso.
    Pablo.

    • La verdad es que no tengo ni idea de cómo va twitter pero como soy muy obediente he pinchado en el tuyo para empezar a enterarme… ¡y me he encontrado con una agradable sorpresa! ¡Muchas gracias Pablo!

      Me temo que has desatado a la bestia, así que tal vez tenga que abusar de nuestra amistad y pedirte un par de consejos.

      ¡Muchos besos!

  2. Chindas&Vinto dijo:

    Podrías aprovechar y hacerle ya un par de agujeros más. Eso que se ahorraría la Tamagochi cuando fuera mayor y eso que ganarías tú en tranquilidad al saber que han sido realizados con estrictas medidas de higiene.

    Como ves, entre descanso y descanso, me voy poniendo al día.

    • ¡Ya veo! Menudo ritmo llevas… claro, que a tu velocidad de lectura y comprensión te debe cundir mucho, jajaja.
      Me voy a pensar lo de los pendientes, de momento creo que no le caben pero en un par de semanas todo se andará 😉

  3. marisol Guisasola dijo:

    Me ha encantado tu relato, muy bien desarrollado y con todos los ingredientes de suspense, humor y sorpresa!! Felicidades!!
    Marisol

  4. Marta dijo:

    Ay!!! Qué dolor!! Espero que te salieran los agujeros centrados en cada oreja. Porque sino perderá el equilibrio cuando se ponga los enormes pendientes colgantes en su época adolescente :p

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