Diccionario Enciclopédico para Padres Primerizos (XX): PARQUE DE BOLAS

PARQUE DE BOLAS:

Dícese del oasis en mitad de la ciudad donde los niños son felices en fracciones de tiempo múltiplos de una hora mientras sus padres aguardan fuera siendo más felices aún. Se trata de un claro win-win en el que, entre tanta felicidad, además hay un tercero haciendo negocio.
Nivel de dificultad:

Acceso: La mayor dificultad de un parque de bolas radica en intentar “colar” a un churumbel que no ha cumplido la edad reglamentaria. El padre o tutor, apostado en la cola de la taquilla, observará al resto de criaturas con la misma sensación que le invadía en su día (cuando aún viajaba) en la cola de embarque de Ryanair al contemplar el resto de maletas: “si a ése le dejan pasar con “eso”, yo también paso con “lo mío”, como que me llamo Pedro Luis, ¡hombre!”.

En este punto, queridos Pedro Luises del mundo, es conveniente recordar que JAMÁS, repito JAMÁS, se debe instar a un hijo pequeño a mentir sobre su edad. Dejando a un lado las consideraciones éticas para quien tenga ética, a efectos prácticos este tipo de argucias nunca funcionan. Nos exponemos a teñir nuestras adultas mejillas de rojo cuando nuestro vástago, visiblemente contrariado, haga el símbolo de la victoria con la manita en un sincero “Noooo, mamá, yo no tengo tres, tengo DOS”. Y aún es posible que apostille “¡Y mi hermanita tiene uno!”.

Nivel de peligrosidad:

Control de esfínteres: Entrar en un parque de bolas es como montar en coche: hay que hacer pis ANTES. Si olvidamos esta sencilla regla, podría suceder que desde lo alto del parque de bolas, en ése lugar desde el que hay que atravesar un puente tibetano, esquivar media docena de sacos de boxeo, arrastrarse por un túnel , cruzar las brasas de la hoguera de San Juan, lanzarse por dos loopings sin casco y jugarse el cuello en un tobogán de doble tirabuzón para llegar a tierra, nuestro hijo se agarre los huevecillos a dos manos y grite a pleno pulmón: ¡MAMÁ TENGO PIIIIIIIS! Es probable que, incluso habiendo hecho pis previamente, vuestro hijo también grite ¡MAMÁ TENGO PIIIIS! desde su inaccesible atalaya. Y lo hará con ése politono angustioso del que sólo tú reconoces el grado de inminencia. Llegado este punto, sólo queda agarrarse al Cristo de las Tres Caídas y rezar. Rezar para que, al menos, el chorrillo sea suficiente como para apagar las brasas de la hoguera de San Juan y que tu niño no se queme los pies.

“Los Otros”: Los Otros son esos niños felices cuyos padres, más felices aún, han tenido la misma idea que tú. Los Otros suelen ser niños altos y desgarbados, que empujan a tu inocente criatura, se le cuelan en el tobogán, y, con toda seguridad, acaben contagiándole la rabia de un mordisco (porque no cabe duda de que esos niños salvajes no pueden estar vacunados). Los Otros son esos niños felices cuyos padres, más felices aún, se están tomando una sepia en el bar de la esquina o comprándose unos zapatos en las rebajas mientras tú no puedes quitar el ojo de encima a tu niño, tu niño el que está a punto de soltar el Mississippi por el tobogán de doble tirabuzón. Los Otros son tus hijos de aquí a cuatro o cinco años, pero ahora los odias. Y a sus padres, los come-sepias, los odias mucho más.

Sinónimo: Oasis parental.

Contexto en el que puede ser empleado el término:

– Disculpe, esto que anuncian de la tarifa plana en el parque de bolas… ¿incluye pernoctación?

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48 respuestas a Diccionario Enciclopédico para Padres Primerizos (XX): PARQUE DE BOLAS

  1. Odio los parques de bolas, me provocan ansiedad de pensar que mis hijos vayan a morir ahogados o aplastados, no puedo soportarlo.

    Por favor que pase pronto!!! Ya solo me queda una!

    • lamadretigre dijo:

      Estoy con Quintano, los chiquibolas son el mal encarnado es espacio lúdico.

      Me niego a patrocinar estos infiernos paternales con un sólo céntimo de mi bolsillo. He dicho.

      • Lo de infierno dependerá del grado de hipocondria del padre con respecto a los pluripotenciales peligros del recinto en cuestión. Yo a los come-sepias no les veía muy en el infierno, todo sea dicho.
        Y en cualquier caso, tú, defensora de los parques de tierra ¿acaso no se pueden pegar un guarrazo desde lo alto del tobogán? Y desde ahí no caen en blandito…
        Ahí lo dejo.

    • A mí me angustiaba cuando dejaba de verlo, porque es un mico, pero con 4-5 años creo que podría relajarme…

  2. Jijij como me he reido, porque te entiendo perfectamente profe, eso sí vivo con un niño que adora esos circuitos tipo hamster y a pesar de estar yo con el corazón en la boca por si lo aplastan o lo tiran, ultimamente es bastante más rápido que los mayores así que respiro.

    Es más la ultima vez en peinetaland, ante la soledad del circuito y la confianza me despeñe tirabuzón abajo, toda una experiencia.

    La pregunta es ¿ Donde meo???? no lo terminar de dejar claro…

  3. El mío aún no puede ir, y cuando pueda, intentaré evitarlo. He visitado 3 parques de bolas distintos, en cumples de sobrinos, y siempre me ha parecido un sitio inquietante, que huele a cosas inquietantes y donde los niños se comportan como seres enajenados. Yuyu.

  4. emilia dijo:

    jajajajaja! no puedo parar de reír, buenísimo… a mí, como a bizcocho de chocolate, los parques de bolas también me provocan ansiedad, porque sólo veo a los otros (los esfínteres y el acceso ya no son causa de preocupación).
    A mí ya me ha pasado más de una vez que he tenido que entrar al parque en cuestión a rescatar a algún pequeñajo que no sabe salir, el otro día con el hijo de una amiga que, a partir de ese momento, me miraba con devoción y me daba unos abrazos!!

  5. Jajaja. Confieso que a mis 35 tacos aún me gustaría meterme en uno a hacer el cabra. Eso sí, prometo hacer pis antes. Besotes!!!

  6. ¡Jajaja! Con tal nivel de peligrosidad deberían estar prohibidos.

  7. Laura dijo:

    El mayor era un comando suicida y si había zona de mayores o atracciones de la leche iba a por ellas cual hombre araña. El pequeño no es suicida, es escalador tibetano consolidado y no deja al mayor atras precisamente. Yo que soy patosa chapucera entrada en carnes me he tenido que meter tropecientas veces, primero para atrapar al grande y sacarlo, luego fue para ayudar en algo al peque en su carrera de culminar la cumbre del K-2. Aún no tengo bien claro como no entro en algunos pantalones y consigo pasar por los cilindros esos anclados en suelo y techo que te estrujan como las lavadoras antiguas para secar la ropa. Será que el instinto de madre puede más que la licra de la tela de los pantalones.

    • Dejémoslo en que será el instinto de madre… y que la lycra ya no es lo que era. Ni siquiera la tela vaquera. Doy fe yo misma que la semana pasada me cargué unos vaqueros sólo con agacharme… ¡fatal!

  8. Cuando ya creía haber entendido que “los otros” estaban muertos, ahora van y me cambian la película. Próximamente en sus pantallas “Bola´s park, el retorno”.
    “Noooo, mamá, yo no tengo tres, tengo DOS”.

    No sé, voy a tomarme una aspirina, a ver si se me pasa.

    • He estado otra vez en tu blog. Cada día das más miedo. Me da miedo hasta comentar por si se me pega algo. Además de que cada vez te entiendo menos… y quiero creer que no es mi culpa. Pero tampoco estoy segura… sólo sé que no se nada.

      • ¡Hips! ¡con lo moderada que estoy últimamente! La historia de la zapatería que vende yerba y mi excursión a la montaña con las cabras… ¡Si casi parezco una persona normal!

  9. Ángela dijo:

    Jajajaja que bueno!! Afortunadamente sólo me queda un par de añitos de parques de bolas, y sólo si me invitan a algún cumple de mi enano,porq la mayor ya tiene casí 10 y hace tpo q no quiere saber nada de ellos y es q no me negarás q al principio es un sinvivir y cuando ya tienen edad de despreocuparte vienen las peleas y los ” me aburro” . Total donde esté un parque de toda la vida!! 😉

  10. vanina dijo:

    Justo hoy, he ido a un cumpleaños en un parque de bolas, menos mal, que hoy, los otros, eran compañeros de clase, eran niños conocidos( no siempre por ello, de nuestro agrado), pero la cosa era equitativa. Aunque a pesar de ello, he tenido que estar pendiente, y hacer vida social…Lo bueno Tenedor estaba tan cansado que no ha mostrado resistencia para irse a la cama, lo malo, yo estaba más cansada que él.
    Un besote guapa!

    • Esa es otra… la sociabilidad inherente a los cumpleños de los hijos. Tema para un post en sí mismo, o para una larga serie… Aún no hemos llegado a ese punto pero me temo que el año que viene comenzará la “fiesta”, nunca mejor dicho. La verdad es que donde estén los cumpleaños blogueros donde los amigos son los padres y no los hijos, que se quiten las tonterías… jajaja. Un besazo.

  11. Mi nena aún es pequeñita para ir al parque de bolas aunque no sé si la llevaré porque con lo miedosa que yo soy…

  12. Chitin dijo:

    Yo los ODIO, el mayor sólo había disfrutado de esos en las ferias, nunca habíamos ido a un chiquipark de esos…hasta q llegó el cumple comunitario…y al pobre mío le partieron el labio de un topetazo…y no hemos vuelto.

    Espero q el curso q viene pueda escaquearme de la mayor parte de cumples boleros….

    Ya renegarás, ya….

    • Si nos ponemos así… al Gremlin le dieron dos puntos en la ceja porque se cayó en un parque de los de toda la vida… en fin… “el peligro está ahí afuera” jajajaja. Lo de los cumples es otro cantar. Ahí entra la sociabilización paternal y hasta ahí podíamos llegar 😛

  13. Paola dijo:

    Cualquier parecido es pura coincidencia me partido de risa con la seccion “Los Otros” y me senti tan identificada jajajaja

  14. Ayyyy dios, yo he sido de las monitoras que trabajaban en esos “infernales parques de bolas”, y mi jefa me enseño a preguntar la edad a los niños directamente para que les pillara por sorpresa a los padres, siiii lo se esos felices padres muchas veces me llegaban a odiar y muuucho.
    Ahh y eso de mamiiiiii pipiiiiii es lo de menos… nosotras nos echabamos a temblar cuando escuchabamos mamiiiii mamiiii cacaaaa… ufff entonces si que nos veías a las monitoras subiendo por la parte “de las monitoras”, que la hay y normalmente es subiendo por un acceso desde un lateral del susodicho parque, para llegar a tiempo para no encontrarnos el regalito.

    BESAZOS BICHEJOS ENORMES PRECIOSURA

    • ¡OH NO! O sea que la peor de mis sospechas se confirman… ¡EN LOS PARQUES DE BOLAS SABEN EL TRUCO! Pobres padres… aunque en realidad esos padres son los que, al estar su hijo en el límite de edad, más acaban sufriendo pegados a la valla… Bien pensado les ahorrábais unos euros y un sufrimiento.
      ¡Un besazo guapa!

  15. De los parques de bolas a Disney Paris pasando por las barracas de pueblo. Todo lo hemos probado, sin antes jurar como mi amiga Escarlata que JAMAS me volvería a montar, cada vez que probaba un invento de esos.
    Ya tienes las primeras horas de vuelo en lo que se denomina PTD “Parques temáticos del demonio”, mis cervicales tienen el certificado ISO 31000, conseguido a base de los latigazos que te arrean esas atracciones.
    Las bolas son solo el comienzo suave sirviendo como entrenamiento para los futuros Buzz lightyear,de ahí hasta el infinito y mas allá!
    Ahora canto la canción de Sergio Dalma, “No lo volveré a hacer más, no lo volveré a hacer más”
    Pero lo que he disfrutado te lo contare en bajito, ya sabes que me gusta quejarme.
    Atentamente,
    Una Veterana guerra que no tiene ni pajolera idea si esto se publicará, voy a apretar el botón a ver que pasa.

    • No es por quedar yo de “y yo más”, pero, aun estando muy agradecida a tu comentario debo decirte que en horas de vuelo PTD tengo el doctorado Cum Laude. Antes de tener “niños pequeños”, me casé con un “niño grande” cuyo perfecto estado del alma es en un doble looping y con un algodón de azúcar en la mano con la que no se sujeta.
      Antes de quedarme embarazada, nuestro penúltimo viaje fue a Florida, donde, además de un finde raspado que arañé en Miami, estuvimos durante una semana viviendo en el hotel de los Piratas del Caribe, desde el que tuvimos “la gran suerte” de visitar DIEZ PARQUES TEMÁTICOS. DIEZ. Incluyendo todos los de Disney (acuáticos también), Universal e incluso el de la NASA. Con una correspondiente tabla excel de atracciones que visitar por orden de preferencia y de tiempo de espera. Había días que llegábamos a estar en tres parques porque al dormir en hotel disney en algunos parques podíamos quedarnos hasta las dos de la mañana. Imagínate las ganas de juerga al llegar a las sábanas del capitán garfio. Vamos, el sueño erótico de mi vida fue aquel viaje.
      Y no fue casualidad que fuese justo antes de quedarme embarazada, no. Él se puso muy serio y dijo: “este viaje hay que hacerlo solos, sin niños, que luego no dan la estatura y te joden las atracciones”.
      Ahí lo llevas. Lo que yo te diga. Doctorado Cum Laude en PTD o como lo quieras llamar.

  16. Andaira dijo:

    calla, calla nena…..cuando empezaron a salir los parques de bolas, o por lo menos cuando yo tuve conocimiento de ellos, hace poco más de 15 años….lo que molaba meterte con ellos en las bolas…..y no te digo ná a la hora de tirarte por un tobogán en el que la niña te decía que no, que le daba miedo y tú por tus coj….que te tenías que tirar jajajajaj, y claro la niña por güevos también….fíjate tú qué época…entonces los papás nos podíamos meter también….ahora es impensable….
    Y otra….ir al Terra Mítica…un montón de Km, a celebrar los 11 años de la criatura….intentar colarla por 10 años (creo que era esa la edad) para no tener que pagar otra tarifa, y decir “la niña tiene 10 años” ahí va una melliza y dice “no papa, que hoy hace 11 años” soltarle una patadita a la cría para que se callara y soltar la otra melliza”papa, por qué le das una patada a la Mireia, si es verdad”…las hubiera matao…..
    La muchacha de la taquilla se hizo la tonta….estoy segura….

    • Jajaja, la muchacha de la taquilla confirma que hay gente con corazón… estas escenitas me temo que nos pasarán a nosotros también con el tiempo pero ¿quién se resiste a camuflar unos meses de edad con tal de arañar unos eurillos?

      ¿Antes entraban los padres? ¡¿Qué me cuentas?! Ahora los padres son proscritos en cualquier sitio… hasta en la propia “graduación” del Gremlin el otro día en la guarde… no te digo más. No dejaron ir a los padres porque “se armaba mucho follón”. Poj claro… si no ¿para qué? 😛

      Un besazo fuerte guapa, gracias por pasar por aquí 🙂 🙂

  17. Aún no tengo experiecias al respecto, pero tomo nota (pis antes, odiar al prójimo y observar como una enferma) creo uqe se me dará bien ^^

  18. alexurbanpop dijo:

    jajajajaja, yo era de los que además engañaba, timaba y tomaba el pelo a las que trabajaban allí, además de que tenía la incomprensible necesidad de sacar las bolas de la piscina para jugar a guerras en los castillos hinchables lo que al final acababa con las pobres chicas que allí intentaban ganarse el pan persiguiendo a una multitud de micos dando saltos entre hinchables que podian meterte un guarrazo en cualquier momento como otro crío saltase en el punto justo en la otra punta del hinchable.

  19. Lenka dijo:

    Genia!!!! Qué panzá de reír!!! Y eso que mis gremlins-mellizos aún no han descubierto uno de esos, Señor, Señor, pero todo se andará. Qué gusto encontrar rincones en los que las mamáes y los papáes podemos juntar blasfemias y partirnos la caja (de nosotr@s mism@s, que se supone que es la leche de sano) con nuestras odiseas cotidianas sin que venga ningún pluscuamperfecto a sermonear. La última vez que osé relatar en mi blog mis batallas campales intentando que mis nanos coman (algo, lo que sea!) apareció la súper madre ideal a llamarme amargada! :S

    Gracias mil! Qué bien esto de poder anticiparse al peligro para ir asumiendo… (sí, lo sé, no importa si creo estar preparada… luego será peor!!!!) 😉

    • No te creas Lenka… que por aquí ha desfilado mucha fauna a sermonear. Pero las orejas de la madre gremlin son muy amplias, y lo mismo que entra por un oído sale por otro. Y tan felices seguimos.

      Un besazo y mil gracias por el comentario.

  20. Paz dijo:

    Yo no entiendo qué os pasa con los parques de bolas, al Único le firmamos un permiso especial para asumir toda la responsabilidad (o irresponsabilidad, según se mire) de dejarlo entrar en la zona de mayores antes de cumplir los 3 añitos reglamentarios. Tenemos la suerte de que es el parque favorito de la afición, sede del 99% de los cumples infantiles del cole y alrededores, y dejan entrar a los padres los fines de semana. Yo paso, la verdad, pero mi marido la gozaba; ahora ya no, tiempo ha que el enano pasa olimpicamente de que su padre lo deje en ridículo atascándose en el tubo (verídico). Y si os da miedo eso, ni os cuento lo que puede ser empezar al colegio, aunque en la guardería de aplastamientos y pisotones también saben un rato. Mi hijo es un kamikaze de toda la vida, siguiendo fielmente la consigna “el tamaño no importa” y la mejor forma de que el tuyo deje que correr peligro es que se convierta lo antes posible en OTRO y para eso, amigas, no queda otra que lanzarlo a la jungla bolera y que se curta. Eso sí, llevad siempre un recambio de ropa no importa la edad, porque ¿qué niño deja a medias la escalada al tobogán Himalaya 3020 por un pis de nada?. Si no se llega a tiempo al campamento base, mala suerte, pero las cosas que se empiezan, se terminan.

  21. Marta dijo:

    Después de leer los primeros comentarios de la Quintano y la Madre Tigre, debo ser la única a la que no le importa dejar a su niña mayor en el parque de bolas del IKEA, cuando está abierto. Que cada dos por tres está cerrado por pises inminentes o pieses atufados.
    Mi hija es la más lista del lugar. Pide ir a las bolas. Pero se tira por el tobogán una vez, y se pira a jugar o a dibujar en las mesas preparadas para ello.
    Eso sí, no la dejo ir al parque de plástico de muerte del Manolas, que ese da para una, o dos entradas en tu diccionario. Ese lugar si es maldito, y un lugar lleno de peligro.

  22. Aurora dijo:

    Si hay algo que me genere ansiedad de la buena son esa especie de jaula para hámsters para niños, cada vez que voy a comprar al Plenilunio juro y perjuro que el chiquitito no va a entrar en ellos. Aunque seguramente tenga que tragarme mis palabras…
    Por cierto, me esta encantando el blog!!! Lo leo en los ratos que el chiquitito duerme y me río un montón con las aventuras y desventuras de tus peques.
    Gracias

    • Hola Aurora!! Gracias por tus bonitas palabras y por los comentarios que me estás dejando!! Igual hasta hemos coincidido en el plenilunio… Aunque poco fan de esos lugares del demonio soy! 😉 besazo!!

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