Ikea vs Los Chinos

Hoy confieso ante vosotros mi adicción a las macro-tiendas de Los Chinos y a Ikea. Muchos años (y euros) invertidos en dichos establecimientos me han servido para poder elaborar un pormenorizado análisis sobre las diferencias entre ellos:

1. PERSONAL

– En Ikea circula una leyenda urbana sobre la existencia de unos señores vestidos de amarillo con botas de obra -¿a ver pa’ qué? ni que fueran ellos los que montan las Billy en tu casa- que pululan por la tienda y están allí para ayudarte. No perdáis el tiempo buscándolos, es más fácil encontrar a un ecologista en Las Ventas que a un dependiente en Ikea.

– En Los Chinos, por el contrario, siempre hay un chino agazapado al final de cada estantería. Te mira con ojos de “como tu lobal algo yo matalte y hasel lollitos plimavela con tus tlipas“. Si esto os ocurre, no os asustéis, en realidad el chino está juando al escondite inglés. Si te das la vuelta sin avisar, el chino se queda “quieto parao” y sonríe. Yo siempre juego con ellos un ratito, pobres, seguro que han tenido una infancia dura.

2. CATÁLOGO

– En Ikea puedes comprar muebles bastante apañados y solucionar por cuatro duros la decoración de tu casa. Que levante la mano el que no compró un sofá/cama/estantería/mesa de Ikea “provisionalmente”, pensando que algún día compraría “el que me gusta de verdad”. Con el paso del tiempo y la crisis, acabas autoconvenciéndote de que tu mueble de Ikea es más bonito que ninguno, y lo adoptas para siempre. En el caso de tener hijos salvajes, la autojustificación es aún más sencilla.

– En Los Chinos no venden muchos muebles pero puedes comprar algo infinitamente mejor… ¡ROPA!. Que levante la mano toda aquella mujer que no ha mirado con deseo los precios de la ropa de Los Chinos pensando: “En el fondo, hay cosas monas… si yo adelgazara un poquito, estaría ideal con cualquier cosita de estas. En cuanto pierda unos kilos voy a venir aquí y verás la cantidad de pasta que me voy a ahorrar”.

3. GESTIÓN DE STOCK

– En Ikea ya podéis entrar tu familia y tú arramplando con todo como si no hubiera mañana, que las estanterías nunca estarán vacías. Unos elfos suecos invisibles las reponen constantemente. Además, todo lo que no cabe en las bolsas amarillas está espectacularmente almacenado en La Nave Madre del piso inferior. La sensación de grandiosidad que uno experimenta cuando entra por primera vez en La Nave Madre de Ikea, sólo es comparable a la primera vez que uno entra en el Santiago Bernabéu.

– En Los Chinos, La Nave Madre es la tienda de Los Chinos en sí misma. La sensación que uno experimenta cuando entra por primera vez en Los Chinos es la misma que cuando entras en la habitación de tu hijo después de haberlo dejado jugando sólo un ratito sin poner “cepos” en los cajones: hay un montón de cosas desperdigadas y tú no sabes por donde empezar.

4. ATENCIÓN AL CLIENTE

– En Ikea, nada más entrar, te regalan unos lápices y unos papelitos para que apuntes lo que te va gustando y no se te olvide nada al llegar a La Nave Madre. No son listos ni ná estos suecos. Como dice mi madre, “el que regala bien vende”. Si a pesar de todo no encuentras algo, y una vez aclarado que el personal de tienda es un mito, siempre puedes recurrir a la búsqueda en unos ordenadores dispuestos para tal fin. Nunca subestimes la capacidad de respuesta de Anna, su asistente virtual.

– En Los Chinos, si deseas ayuda, lo primero es dejarle a un chino que te gane al escondite inglés. Una vez tenemos al chino junto a nosotros, debemos hacer una pregunta clara y concisa, por ejemplo: ¿dónde están los orinales? Invariablemente, al margen de la pregunta, el chino siempre contesta: “fondo delecha”. En ese momento, con la mejor de tus sonrisas, replicas: “ya he mirado al fondo a la derecha, es lo primero que hago siempre en esta tienda, pero allí no hay orinales”.

Llegado este punto, el chino entabla una conversación a gritos, en idioma chino, con el chino geográficamente más alejado en la tienda, mientras tú asistes estupefecta al espectáculo. Ambos chinos van subiendo el tono hasta cagarse el uno en la madre del otro. Después el chino te mira impasible y dice: “nosotlos no tenel olinales”.

El final de la historia siempre es el mismo. Cuando te das la vuelta hacia la salida para marcharte, encuentras los orinales junto a las figuras de porcelana. Pagas sin decir ni mú, y todos contentos.

5. DESCUENTOS Y OFERTAS

– En Ikea cuentan con la Tarjeta Ikea Family con la que optas a descuentos en numerosos artículos orientados a la vida familiar. Ya se sabe, los nórdicos, tan avanzados supuestamente en conciliación y políticas familiares, premian “el modelo.”

– En Los Chinos sólo hacen descuento a los autónomos. Ya se sabe, los chinos, trabajando sin horarios, de sol a sol, sin vacaciones, premian a los de su cuerda.

6. TÉCNICAS SUBLIMINALES DE INDUCCIÓN A LA COMPRA (MARKETING)

– En Ikea, los suecos adivinan el futuro. Tú decides no comprar un artículo “que te ha entrado por los ojos” al principio de la tienda, pero ellos saben que realmente lo necesitas y terminarás comprándolo. Para ello distribuyen dicho artículo en numerosos cajones por todas las salas, de modo que te tropieces con ellos cada dos por tres. Los suecos están en todo, así te ahorran el viaje de vuelta a buscar el artículo. Además, cada veinte metros, te facilitan unas bolsas amarillas mágicas, sin fondo, en las que cabe la tienda entera. Los elfos suecos van retirando artículos de la bolsa a medida que se llena, y los hacen aparecer justo antes de las cajas registradoras.

– En Los Chinos no hay bolsas amarillas mágicas cada veinte metros sino una pila de cestillos cutres y roñosos en la entrada. Si decides no coger el cestillo al principio, porque total, vas con el niño y el carrito y sólo piensas comprar un par de cosas… ¡cuidado! ¡la situación se te puede ir de las manos y llegar a este fatídico extremo!

**Si alguien desea ampliar su conocimiento sobre las diferencias entre chinos y suecos, en el aspecto humano además de en el comercial, os recomiendo este riguroso análisis.

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30 respuestas a Ikea vs Los Chinos

  1. aceitunasyestrellas dijo:

    Nunca he ido a IKEA (soy de campo, silvestre, rural, de provincias, … y esto no es como la montaña y Mahoma, si el IKEA no va al campo, la del campo pasa de ir a IKEA).
    Eso si, los chinos de la mierdaciudad donde vivo me los conozco todos. De pe a pa.Soy la Frank de la jungla de los chinos. He aprendido a aprovechar las ventajas que tiene cada uno, porque aunque no se perciba a simple vista, hay chinos especializados. Por eso yo voy al de la calle Tal a por lana para mis labores, porque tienen muchas y variadas; al de la calle Cual, menaje del hogar, papel de cocina y bolsas de basura a 75 cts, y al de la avenida del Veintionce de Juliembre, a por camisetas de calidades altamente inflamables, que por el mínimo riesgo de salir ardiendo como una falla, abrigan. Además, como soy la leche en polvo, soy capaz de encontrar cualquier cosa que busque sin preguntar (antes daba un montón de vueltas, ahora he comprendido su psicología organizativa,la he interiorizado, y lo encuentro todo, Lo voy a poner en el curriculum). Y si, siempre, invariablemente, hay un chino (o hijo de chino de unos 7 años, o hija de chino adolescente con blackberry incluida) acechando a la vuelta de la estantería de los folios de colores . Eso si, aunque me persigan, no debo tener tanta suerte, porque cuando me ven cargada con chorrocientos ovillos de lana, en vez de apiadarse y darme un cestillo mugroso, me miran intentar llegar a la caja sin desparramarlo todo, y creo que, secretamente, se descojonan de mí.
    No hay que luchar contra los chinos en sus tiendas, allí son seres superiores y todopoderosos. Mi consejo es entrar con veneración, respeto, y camuflaje en plan Rambo. He dicho.

    • Se me olvidó poner lo de la china de siete años… mierda! mierda! mierda!
      Muy buena conclusión lo de que no se puede luchar contra ellos. Yo también tengo esa máxima interiorizada desde hace tiempo cada vez que entro a un chino, y desde entonces, me salen menos ronchas!

  2. madreymas dijo:

    Jajajajajajaja! Lo que me he podido reír!
    Es real como la vida misma!
    Yo soy súper fanS de Ikea… me encanta! Y tengo miles de muebles de allí (y además he comprobado que no son mucho peores que los que cuestan 8 veces más).

    Lo que no he tenido el placer de probar ha sido las macrotiendas chinas… y mira que tengo curiosidad… creo recordar que hay una que se llama El corte chino…
    Con ese nombre, ya me dirás si no dan ganas de pasarse por allí una tarde entera…

    • Si no has probado las macro tiendas chinas es porque vives demasiado lejos de Torrejón y del Parque Europa… jajaja. En realidad yo tampoco vivo allí pero, a riesgo de que me llaméis poligonera, no sabéis el juego que da pasearse por el extrarradio más “extra” de Madrid.

  3. paparracho dijo:

    Realmente has dado en el clavo con tu descripción de ambos lugares… tan diferentes y tan parecidos! Grandes reflexiones, sí señor.

    Lo del escondite inglés me mató. No hay mejor forma para describir lo que uno siente al verse observado por el chino en cuestión. 🙂 Ídem con lo de hablar a gritos en chino con un colega cuando no termina de entenderte. Genial!

    Muchas gracias por ese enlace! 🙂

    • Me alegro que digas “escondite inglés” sin que te resulte extraño… mi querido esposo insistía en que ese juego se llama “pollito inglés”.
      Menudas infancias han tenido algunos, vaya tela 🙂

  4. Pues ya el colmo de los colmos es que en el chino de mi barrio, como si ya tuviéramos pocos problemas de comunicación, han contratado a una ¿rumana? que tampoco habla una palabra de castellano… Sólo mira y sonríe, mira y sonríe… eso sí, persiguiéndote por toda la tienda… “¿tanta pinta de choriza tengo?” piensas…
    Yo ya he desistido de preguntar nunca nada, busco, rebusco y, como tu dices, al final lo encuentro cuando ya me he dado por vencida…

    • Sobre los problemas de comunicación con personas de países del este podría escribir yo un blog entero… pero por respeto y admiración a la persona que tiene a bien soportar a mis hijos, los post que tengo escritos nunca verán la luz. Y lo peor es que es verdad!! 🙂

  5. A mí la verdad que se me ve poco el pelo tanto en uno como en otro sitio. Lo que más me fascina de los chinos es que, la respuesta invariable a cualquier pregunta consiste en una simple fórmula: “Sí + Repetición de tu pregunta + Sí”
    Ejemplo práctico:
    – ¿Tenéis ceniceros con limpiaparabrisas?
    – Sí, cenicelos con limpiapalablisas, sí.
    – Pero ¿son de Bob Esponja?
    – Sí, Bob Eponja, sí.
    – ¿Y dónde están?
    – Fondo delecha

    Ahí está el baño, de toda la vida de Dios.

  6. Leticia dijo:

    Jajajajajaja… No puedo sentirme más identificada con este fantástico post. Mi marido me tiene prohibida la entrada a Ikea, ni respirar cerca de una zona comercial en la que haya uno.

  7. srañora dijo:

    Fantástico, me he partido de risa. Esa realidad tan bien contada… me encanta! Besos

  8. brujjilla dijo:

    Jajajajjajajajja, aiiiinnssss que buen rato me has hecho pasar.
    Bueno, holaaaa 🙂
    No podias haberlo descrito mejor al menos lo de los chinos, a los que me confieso, también, adicta. 🙂 ¿Qué hay mejor que una tienda de 100 para levantar el ánimo de un mujer pobre y humilde? jajajajaj Pues eso entrar en la tienda del barrio y salir como en Pretty Woman, aunque después no sepas que hacer con las cosas 😉

  9. Sia dijo:

    Qué gran análisis! Cuántas verdades tan bien descritas y clasificadas!! Tienes razón, no hay como unas buenas dosis de realidad para arrancarnos unas carcajadas. Y hoy han sido unas cuantas.
    Otra gran diferencia, al menos en mi caso: IKEA es una rompe-relaciones. Son increíbles las escenas de agresividad verbal que he visto allí, nosotros a veces empezamos a discutir antes de bajarnos del coche. Cuando digo, vamos a Ikea mi marido dice: veo bronca en el horizonte.
    Y hablando de infancias difíciles, yo al escondite inglés le llamaba “un, dos, tres, palomita blanca es” no digo más…

    • Se me antojó ir a Ikea antes de Navidad, preñada de 39 semanas y mi marido que es muy sabio, y quería evita la inevitable confrontación de la que hablas, en “mi estado”, tuvo una idea: Cariño… tú hazme una lista y yo me paso cuando salga de trabajar, así tú te quedas en casa y no coges frío.
      No contaba el iluminado con la opción que da Ikea de ir añadiendo articulitos a una lista… en plan carrefour… con el tiempo que tenía yo libre de reposo… ¡me vi todo el catálogo! ¡se la mandé en pdf y todo! Al pobre casi le da algo: “pero no habías dicho que eran sólo unas velitas para la mesa de Nochebuena”.

      Me ha gustado mucho lo de discutir antes de bajarse del coche, pero es inevitable, aún por internet puedes llegar a discutir Ikea mediante.
      Y respecto a lo de la palomita blanca… pues eso, mejor no digo nada, cada uno es víctima de su medio.

  10. porfinyomisma dijo:

    jajajajaja ¡genial!!
    Un análisis fantástico…(el de la rubia también es superior).
    Yo me meo con mi madre que no deja entra a mis hijos con ningún juguete de su propiedad en los chinos…”no, hijo mío, deja eso en el coche, que estos chinos son muyyyyy desconfiados”
    Y cuando los llama para preguntarles algo les habla a grito pelao y muy lento.., hasta a los chinos adolescentes con blackberry que hablan un español más castellanizado que el dialecto andaluz de madre…jajajaja

    • Jajajajajjaj, me ha recordado a mi madre!! Cuando habla con extranjeros ingleses, pero que hablan español perfectamente aunque con acento (en puestos de mercadillo o cosas así) por empatía, se pone a hablar ella misma a lo Michael Robinson… Además es que, por más que se lo decimos, no lo puede evitar, te partes. Todavía no ha tenido oportunidad de entrar con un nieto “mayorcito” en los chinos como para advertirle sobre que deje los juguetes en el coche, pero lo hará, conmigo hacía cosas similares en otras tiendas, así que lo hará 😉

  11. Alfonso dijo:

    ¡Buenísimo! 🙂 Una vez creí ver al elfo sueco… pero no sé si fue una alucinación 😉

  12. chindi&vinto dijo:

    G-R-A-N-D-E!

    Leí el post ayer, pero tengo taaaaaaaaaaaanto que decir sobre este tema que no sé por donde empezar. Lo he meditado con la almohada y nada. Así que simplemente te dejo esto:

    http://elperiodico.com/es/noticias/economia/china-copia-tiendas-ikea-1104748

  13. No te preocupes, dado el “éxito” es posible que en algún momento haga una segunda parte, así que ya tendrás tiempo de dar rienda suelta a tus divagaciones. Por cierto, siento que tu mito se cayera. En cuanto a la noticia, la lei en su día… unos fuera de serie esta gente

  14. mamanatas dijo:

    jajajaja, como siempre me he reído un montón!!

    Cómo me gustaría tener una macro-tienda de esas por mi zona!! aunque no compre nada me encanta descubrir todas las tonterías que van trayendo nuevas. Bueno, no todas son tonterías, algunas tienen mucha utilidad; eso sí, suelen ser feas de cojones! ;P

    • Pues sí… nunca sabes el rendimiento que vas a sacar a un objeto de los chinos… Para amenizar la Nochebuena compré allí varias tonterías, como tú dices, una para cada miembro de la familia. A mi marido le tocó una especie de “serpiente” que es un rompecabezas estilo cubo de rubik, no sé si lo has visto. El caso es que me costó un euro y medio, y no te imaginas la de horas que lleva invertidas en el cacharrito… Sin embargo, el año pasado le regalé una especie de nave espacial voladora y teledirigida, cuatro hélices, con videocámara, que se controla por sensores de movimiento mediante el iPhone o el iPad (o sea, la releche, cuyo precio no pondré aquí por decencia), y ¿adivina dónde está? En casa de mis padres, cogiendo polvo. Pues eso, el año que viene se puede ir preparando!

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  17. Marta dijo:

    Plas. plas. plas, tienes toda la razón. No había caído en comparar ambos sistemas de tienda, tan distintos que son, peeeeero, no estoy de acuerdo en una cosa. El escondite. Vale que para los dependientes y chinos agazapados si funciona, pero juega tú al escondite con tus hijos en ambas tiendas. La sueca está hecha a prueba de niños. La china no. En la primera se pierden con facilidad, pero no rompen nada. En la segunda los encuentras fácilmente, pero rompen todo.

    • Jajajajaja! Gran apreciación. Hace tiempo decidí marcar como terreno proscrito para los niños las tiendas de chinos. Prefiero llevarlos a una conferencia, a una ceremonia, o donde sea… la posibilidad de hecatombe es menor. Los chinos tienen tantos estantes, y tan a mano, que es un verdadero campo de minas.

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